Linterna en mano salimos a las 5 de la mañana con el objetivo de llegar pronto al Arco de Caparra y evitar el calor en esta larga ruta. Lo hicimos siguiendo las detalladas indicaciones de la Señora Elena que nos indicaba hasta donde ladraban perros. Llegados al arco, tras un paisaje de encinas, hicimos fotos y descansamos para luego seguir por un camino más cargado de calor y menos sombras. Aprovechamos el paso por debajo de la A-66 para descansar un poco a la sombra y ¡nos quedamos dormidos!. Seguimos el camino ya con mucho calor y se nos hizo más largo de lo que venía en la guía. Inicialmente pensamos que fue fruto del cansancio pero un ciclista nos dijo que, según su gps, hicimos unos 44 km, cosa que nos hizo sentirnos fuertes y decidirnos por esta explicación.
Ya en el pueblo nos repusimos y aproveché para quedar con un viejo amigo que realiza en esta zona una importante labor, la recuperación del lince ibérico.
Bien cenados en el hogar del pensionista con exquisitas hamburguesas y bocadillos a buen precio, vuelta al modesto albergue para descansar de una dura jornada.
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