Hoy tenemos un nuevo post redactado por el peregrino A.C.
Partimos hacia Alcuéscar a las 5 de la mañana. Poco a poco, en tranquila y oscura madrugada, vamos dejando atrás la Augusta Mérida y sus romanos ecos. Quedamos impresionados por la espectacular estampa al amanecer de la antigua presa romana de Proserpina; impresionados e incrédulos al ver en la otra orilla una verdadera avenida playera más propia de la costa mediterránea que de tierra de campo extremeña.
Continuamos nuestro camino a través de un bonito campo de encinas y grandes piedras de caprichosas formas.
Atravesamos El Carrascalejo por su calle Camino de Santiago y a 2kms encontramos Aljucén, donde hacemos una larga y reponedora parada en el bar de la plaza para afrontar con fuerzas las continuas y largas pendientes del camino hacia Alcuescar. La dureza de estos últimos 20kms se ve recompensada cuando Diego, hospitalero de la Casa de Beneficiencia de Alcuéscar, nos abre sus puertas y nos reanima con su hospitalidad y su sonrisa. Además nos brindó la oportunidad de recibir la bendición del peregrino, lo que aceptamos con mucha ilusión. Sin duda, hoy hemos respirado aquí aire de Camino.
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